lunes, 14 de noviembre de 2011

Los Masai


Guerrero Masai
A velocidad y entre el polvo del camino me voy agarrando en el camión para llevar mejor los botes producidos por los desniveles y los grandes socavones, durante el viaje sufrimos dos reventones pero estos problemas son caracterísiticos o habituales si estas en África y se dejan atrás con paciencia y buen hacer. Hace tiempo que el calor intenso y el sol de África cae sobre mí, pero no me importa, hoy vamos a realizar una de las visitas que más llevo esperando, no es otra que la visita a una "mañata" Masai, que se encuentra en las inmediaciones de la emblemática reserva de Masai Mara.
Curiosa y dramática la situación de este pueblo Masai, ellos pertenecen a esta tierra, pastorean ganado de un lado a otro, se mueven en busca de agua y pasto pero también son un atractivo turístico y los gobiernos solo se preocupan en crear reservas y parques, por eso los ingresos no llegan a estas comunidades, su actitud hacia esta tribu es opuesta ya que les están obligando a dejar de ser nómadas, les quitan las tierras, haciendo que se conviertan en agricultores sedentarios, esto ya ha empezado a ocurrir y tampoco digamos que el turismo favorece las cosas. Las pequeñas "bomas" o aldeas Masai están rodeadas por una sencilla empalizada de espinos y de acacias para su protección, sus viviendas son de techo bajo y están construidas con barro, boñiga y paja.
Uno al llegar a un poblado Masai cree entrar en un mundo perdido, en costumbres muy antiguas, ya que la ganadería sigue siendo su principal medio de supervivencia, sabes que al pensar en la tribu Masai piensas en gente legendaria, con su habitual vestimenta "Shuka" o manta a cuadros parecida a la escocesa, de complexión alta y espigada, con su escudo y su lanza a mano y sus saltos al danzar......
Pero también observo que la civilización y el mundo moderno llega aquí poco a poco, me fijo en una mujer masai que lleva unas zapatillas blancas, en la muñeca un masai lleva un ostentoso reloj como si fuera un adorno, son pequeños detalles, pero que te hacen pensar que los cambios sucederán tarde o temprano.

Mujeres Masai bailando en el "Poblado de las viudas
Guerreros Masai bailando su danza tradicional














La aldea se encuentra en un entorno único y recibe su nombre Maji Moto de las fuentes de agua caliente que hay en la  zona, los beneficios de este campamento van destinados a la comunidad para la creación de una escuela, un centro de acogida de viudas y para las chicas rescatadas de la mutilación genital.
Al llegar las muchachas Masai suelen recibir cantando a los visitantes de su poblado y así es como nos reciben a nosotros al visitar "El poblado de las viudas".
Son mujeres casadas muy jóvenes con maridos mucho mayores que ellas y después del rito de la mutilación genital con el paso del tiempo enviudaron y tienen pocos medios de subsistencia, colaboran con esta Asociación preparando comida para el colegio y también sirviendo de guardesas durante la noche de las niñas que han conseguido salvar de esta salvaje y antigua tradición.


Dentro del poblado nos explican el día a día de estas mujeres y nos muestran sus pequeñas viviendas, también hacen participes a todas las mujeres del grupo de una danza que llevan a cabo con ellas dentro de un cercado que tienen para el ganado. Vemos como aquí es difícil el conseguir no solo el agua sino también la leña para el fuego y el esfuerzo diario que esto supone.

Mujeres Masai a las puertas de las chozas
en el "Poblado de las viudas"

















Luego delante de cada choza nos enseñan las distintas pulseras y adornos que han realizado ellas mismas y que podemos comprar para ayudarlas.
Después nos dirigimos a la escuela donde no solo educan a las niñas que tienen a su cargo, sino que también cuidan de ellas y las enseñan a coser con unas maquinas muy precarias (también donadas) de momento cosas básicas y con la ropa y demás donaciones que vamos dejando los turistas. A mí al igual que al resto del grupo nos dan ganas de adoptar a todas las niñas que al principio con timidez y luego con el paso del tiempo con más soltura nos van acompañando durante el día. Sus ojos son increíbles y nos muestran la mejor de sus sonrisas que les ilumina la cara, esas caras que también marcan y son expresivas y que ya no volver a olvidar jamás.


















Muy a nuestro pesar nos despedimos de ellas y nos encaminamos de regreso a la aldea. Compartimos el día a día con la comunidad y nos enseñan como hacen fuego, sus costumbres y hasta participamos en un juego con ellos.
Nosotros para integrarnos mejor y crear mejor ambiente llevamos un balón en el camión y no dudamos en echar un partidillo con ellos que resulta ser una de las experiencias más divertidas y gratificadoras de la jornada, ellos por supuesto juegan descalzos pero juegan en casa....., el resultado es lo de menos pero al final del mismo todos estamos la mar de contentos.
Al caer la noche realizamos un safari nocturno y nos subimos en el camión con la esperanza de poder ver a los leones o a otros depredadores cazando, también nos asombramos que a pesar de la total oscuridad nos encontrarnos en algunos trayectos a Masais caminando por la zona, vemos algunos animales pero ningún depredador ni carroñero pero es otra actividad que ha merecido la pena, volvemos y a pesar del cansancio nos sentamos alrededor de un gratificante fuego (la tele africana), y junto a los Masai vamos recordando los acontecimientos del día, aquí al igual que en toda África solo hace falta levantar la cabeza para poder disfrutar de un espectáculo maravilloso, la bóveda celeste, ya que las estrellas son espectaculares y parecen muy cercanas, son momentos "mágicos".

Esta experiencia creo que nos ha marcado a todos y partir de estos momentos creo que no me equivoco al afirmar que apreciaremos más aún el lugar de dónde venimos y lo afortunados que somos.

Niño Masai en el poblado
Niños Masai jugando


















* Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo).

2 comentarios:

  1. No podia pasar sin hacer ningun comentario al respecto. Es la página más emotiva y ademas lo has narrado de tal manera que nos dejas en la mente una imagen de allí.!Enhorabuena!MILA

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  2. Hola: me gusta todo tu blog, pero especialmente este artículo sobre los Masai. La niña es un bellezón. Lo has contado muy bien. Se queda una con ganas de ir allí a verlo. Un saludo. Marijose

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